Ideal

¿Quién no ha soñado con un mundo ideal? 

Con un lugar en el que el tiempo es perfecto y cada situación tiene su momento y razón explícita de ser. Un mundo en el que las enseñanzas vienen escritas como instrucciones y calman nuestro razonamiento y la búsqueda desmedida de un por qué.

En mi mundo ideal las personas empáticas son las dominantes; y las que muestran sus verdaderos sentimientos, sin miedo a ser juzgados, las más valientes y fuertes. El ser sensible no se considera algo tonto y llorar es aceptado públicamente en hombres y mujeres como acción primordial  para llegar a la calma. 

Todas las emociones son reconocidas y aceptadas con respeto y comprensión, los grandes se encargan de que los niños aprendan a vivir conscientes de ellas y es un requisito en las escuelas impartir las clases de inteligencia emocional.

En mi mundo ideal es muy importante las tres partes que nos conforman, nuestro estado físico exterior, estado físico interior y nuestro estado emocional, ligado a lo que realmente es eterno en nosotros: nuestra alma y energía.

Se arma una sociedad a base de principios y una verdad absoluta: el bienestar común que incluye personas, plantas y animales. Existe paz entre todos porque no existen deseos con centro y cubierta de avaricia. Existen los que tienen más que otros, pero todos tienen lo que necesitan. Se reconoce como pobreza a la falta de corazón y no a la falta de dinero; repito, pues todos tienen lo que realmente necesitan. Por primera vez el dinero  no maneja al mundo (materialismo / consumismo) y el mundo maneja el dinero (humildad).

En mi mundo ideal también existen los momentos buenos y malos;  suceden  bajo una preparación a conciencia de que todos esos momentos malos son para hacernos más fuertes, para cambiar nuestra ruta hacia un nuevo destino y sobre todo para apreciar los momentos buenos. Se aceptan y reconocen las caídas como parte de la vida y se acepta de manera completamente normal la ayuda psicológica.

El desarrollo personal estable es lo que verdaderamente impresiona, no unas Gucci ni unas Prada; realmente  nos vemos por lo que somos en el interior, la paz y otros sentimientos que logramos generar unos a otros. La tranquilidad e inspiración que transmitimos con nuestros buenos pensamientos y deseos son importantes; no se necesitan lentes especiales para vivir  como si se pudiera ver los colores fluorescentes del aura. 

En mi mundo ideal se aprende a no juzgar, a no dar una opinión sin respeto, no se maltrata el espíritu de alguien más. Se aprende a caminar en armonía, a valorar el tiempo, los momentos y no las cosas materiales. Se aprende a vivir y a dejar que los demás vivan.

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