Palabras de una preadolescente enamorada

Año: 2010 – 12 años 

Es verdad UNA MIRADA vale más que mil palabras. 

Fue así, todo empezó con una mirada y continuó con un racimo de ellas.

Debo admitir que nunca me gustó mirar a nadie a los ojos, pero cuando llego él  todo eso cambió, me hizo ver otra realidad… una realidad de color plomo y verde. 

Cuando llegué a la ciudad, mi mamá contrato una movilidad para el colegio que me recogía todos los días a las 6:30 am. El primer año fue normal nada interesante que contar fuera de que mis amigas y yo escondíamos cosas y escribíamos en los asientos del carro, con ellas todos los días a la hora de la salida la movilidad se convertía en un bus de parranda. 

En el segundo año empezó todo, como siempre a voluntad del destino. Una mañana el conductor del carro, un buen amigo debo decir, me dijo que cambiaríamos de ruta porque el otro carro se había malogrado, entonces recogeríamos a otros chicos más y así fue,lo recuerdo como si hubiera sido ayer , yo estaba sentada atrás y él se sentó frente a mí, simplemente en ese momento sentí algo muy extraño y me perdí en los ojos más lindos y tiernos que había visto.

Cuando llegué al salón le conté a mis amigas más cercanas y hasta cuando llegué a casa le conté a mi mamá, no puedo creer que de la emoción se lo conté a ella también. Y así esa noche me la pase pensando si me estaba pasando de la raya o si estaba loca ¿Cómo podía estar tan eufórica por un chico que ni siquiera conocía?

Al día siguiente fue igual se sentó frente a mí y yo lo miraba por ratos, ya que al comienzo cuando él me miraba yo no podía mirarlo aún; hasta que poco a poco fui agarrando confianza y empezamos a mirarnos  durante todo el camino hasta llegar a su colegio. Fue como si conversáramos a través de nuestros ojos y así empezamos a compartir sonrisas y pequeñas muecas cada mañana. Se sentía tan bien cuando conectábamos miradas, enserio puedo decir que era parte importante de mi día a día, de esas cosas simples que te llenan, muy importante para madrugar con una sonrisa y mucha emoción todas las mañanas.

Poco a poco los largos caminos al colegio se hicieron cortos y ya no era suficiente , quería que pasáramos más tiempo juntos pero lamentablemente cuando al fin nos animamos a hablar el año ya se había acabado y no nos vimos más.

Nunca lo volví a ver , pero quedó como un lindo recuerdo porque para ser franca esas miradas y sonrisas no se olvidan y siempre serán parte de mi realidad plomo y verde. Él me dio confianza para mantener una mirada fija con los demás y a aprender a leer la voz del alma a través de los ojos. Sus ojos plomo y verde.

Continuación de la historia…

Año: 2012  Cumplimos un año juntos.

Año: 2013 Cada uno tomó su camino.

Año: 2019 Es una bonita historia para contar. 

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