Ramas

Existen días como hoy, en los que simplemente no sabes que hacer porque no entiendes que es lo que te pasa exactamente, ni el por qué te pasa a ti, justo en un día tan soleado…

¿Es que acaso el sol ya no te hace sonreír? 

Solo sabes que definitivamente no estás bien ni por dentro ni por fuera, lamentablemente no hay palabras para explicar el sentimiento en si y no esta demás decir que tampoco tienes idea de que hacer para contrarrestarlo. Es una mezcla de confusión, vacío, preocupación , entre otras sin saber cual predomina. Tu mente las carga primero, pero como cuerpo y alma van de la mano como mejores amigos, si hoy te levantaste débil de pensamiento, tu cuerpo también se siente débil y adolorido.

Cuando llegas a levantarte de la cama con la poca energía que hay escondida por ahí, te bañas con la esperanza de que el agua fría se lleve todo tu pesar, pero nada. No importa que hagas, esa carga con la que te levantaste hoy no se va y así es como poco a poco te recuerda a la primera vez que terminaron contigo, la vez que se te rompió el brazo, la vez que te cambiaron de escuela sin avisar, la vez que te internaron en el hospital y la vez que el abuelo se fue para no regresar. 

Es todo dolor, ahí está haciéndose presente. Y reconoces que te duele, sin una causa explicable, desde lo más recóndito de tu alma hasta el dedo chiquito del pie. 
Ya no te sientes tú y es el momento en el que te cuestionas ¿Qué hago aquí? ¿Qué hice mal? ¿Mañana me sentiré igual?

Eres como el punto negro en el medio de la hoja blanca, y en este momento la vida es la hoja; no hay nada que observar , nada que escuchar y no hay camino visible que puedas seguir para salir de esto; entonces te recuestas de nuevo con las sábanas a tope y solo esperas.

Hoy no hubo una razón para sentirte completamente fuera de lugar, ni completamente vacía; solo te levantaste como digo yo con la ropa del día ya puesta y escogida por alguien más.  

Dicen que después de la tormenta viene la calma, y es verdad, después del momento en el que lloraste el mar entero, los árboles se ordenan y alinean sus ramas para que unos rayos de luz te bañen y puedas seguir. Sin embargo, cuando la tormenta te inunda como para que estés así varios días de corrido o cuando la tormenta aparece todos los días sin hora fija, ni medio que te diga que va a llegar ¿Cómo se vive así?

Hasta llega el punto en el que ya casi nadie te entiende y ni siquiera tratan de hacerlo; sabes que no eres la única y que cada quien tiene sus problemas, pero entonces ¿A quién le pides ayuda? 

 Y no, no es fácil, no es tan fácil como leer una frase positiva o sonreír falsamente, el que vivas así es una lucha diaria con muchos bajones en los que si estas afuera te toca aguantar porque no quieres que te vean tan vulnerable, y mucho menos si no lo entienden.

Lo que te pasa duele, pero sabes que no es motivo para dejarte ir. Más valiente eres cuando soportas lo oscuro y acaricias aunque sea por unos minutos esos momentos en los que las ramas se esconden.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s